Obra / Fumi Aurum Templum, 2024
Instalación. Troncos quemados, cortezas, pintura y pan de oro.
Esta instalación nos sumerge en un paisaje que evoca un bosque quemado o un cementerio de árboles, transformado en un templo. Los cuerpos de troncos se disponen asidos a la pared y el suelo y a modo de altar de cenizas, un homenaje al árbol caído. Entre los restos de árboles quemados, una chapa metálica deformada por el fuego que alguna vez señalaba un coto de caza, pertenecía a uno de ellos. El oro cubre la herida y recuerda que se está ante un objeto con alto valor, sagrado.
Los materiales empleados tienen una profunda carga simbólica. Como parte de un ritual personal y artístico, la artista visita los lugares afectados por los incendios, recolectando los troncos calcinados. Los troncos pertenecen a una zona del incendio forestal de Valleseco de 2019, en la cumbre de Gran Canaria. En este lugar aún se pueden observar multitud de pinos enteros carbonizados en el suelo. Este paraje natural de orografía complicada había sido reforestado con otra especie de pino foráneo, alargado, fino y de raíz escasa y poco resistente a altas temperaturas.
Este trabajo es el resultado de una observación activa sobre nuestra relación con el entorno y el patrimonio natural, proponiendo protocolos de conexión que sugieran nuevas formas de coexistencia y demarcando el territorio entre lo vivo y lo no vivo. La instalación plantea preguntas urgentes sobre la explotación de la naturaleza, la desconexión humana con el medio ambiente y el uso irresponsable de los recursos. Es un recordatorio de nuestra responsabilidad compartida: el ochenta por ciento de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea por accidente o intencionalidad. Esta obra nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones y a considerar formas más conscientes de habitar y de cuidar nuestro planeta.















Exposiciones:
Fumi Aurum Templum, Centro de Arte la Regenta, Gobierno de Canarias. Febrero-marzo 2025
